Wall street tiembla: ia, inflación y trump desestabilizan el mercado

El pánico se ha instalado en las plazas financieras. Wall Street se despide de la euforia y se hunde por segundo día consecutivo, presa del miedo a una escalada geopolítica y a la persistente inflación, todo ello bajo la sombra de las decepcionantes perspectivas de la inteligencia artificial.

La ia, un espejismo en el horizonte

Las acciones tecnológicas, y en particular las relacionadas con la inteligencia artificial, han sufrido un drástico ajuste. La decepción con Broadcom, gigante de los semiconductores, detonó una ola de ventas que se ha extendido a toda la industria. Los inversores, que hasta hacía poco apostaban a una expansión desmedida del sector, ahora cuestionan las valoraciones y temen una burbuja a punto de estallar. Álvaro Peró, de Capital Group, pinta un panorama alarmante: “El capex tecnológico ahora supera con creces el pico de la burbuja de finales de los 90, concentrado en un puñado de empresas”.

Pero la verdadera bomba no es la ia, sino la inflación. El dato de mayo, que ha confirmado la subida a 4,2%, es un duro golpe para la Reserva Federal. El ritmo de subida de tipos de interés, ya de por sí agresivo, se antoja aún más pronunciado. Kevin Warsh, el nuevo banquero central, tendrá una tarea monumental. La tensión se acrecienta con cada ataque del ejército estadounidense contra objetivos iraníes, una escalada que Trump, con su habitual retórica, promete resolver “antes de lo esperado”. Pero el petróleo, aparentemente, no se deja convencer por sus palabras.

El peso de trump y la amenaza de

El peso de trump y la amenaza de 'megasalidas'

La sombra de Donald Trump y sus amenazas de represalias contra Irán añade un elemento de incertidumbre adicional. El precio del Brent, que se mantiene por encima de los 91 dólares, refleja la volatilidad del mercado. Y la inminente salida a bolsa de SpaceX, con una oferta de 1,75 billones de dólares que ha desatado una voracidad de inversores institucionales, podría agravar aún más la situación. Bloomberg habla de una demanda que supera con creces las acciones disponibles, lo que podría desinflar el mercado. La sensación es que estamos ante una megasalida que podría ahogar la liquidez.

En definitiva, el optimismo se ha evaporado. Las bolsas, que hasta hace poco se aferraban a máximos históricos, ahora se desvían en picado. El capex tecnológico, aunque sigue impulsando el crecimiento, ha creado una dependencia insostenible de la inversión en ia. Es un juego peligroso, una apuesta ciega que podría tener consecuencias devastadoras. La situación es crítica y, francamente, no hay señales de que el mercado esté listo para una corrección.”n