Un científico predijo la inteligencia artificial en 2028, y ahora es posible
Hace mucho antes de que herramientas como ChatGPT, Gemini o Claude popularizaran la inteligencia artificial generativa, un investigador ya había puesto fecha a uno de los grandes hitos tecnológicos de la humanidad. Nos tenemos que retrotraer hasta 1988, cuando el científico y experto en robótica Hans Moravec publicó el libro Mind Children, donde sostenía que las máquinas alcanzarían un nivel de inteligencia comparable al humano alrededor de 2028.

Hans Moravec: El pionero de la predicción
En aquel momento la afirmación parecía propia de la ciencia ficción, pero hoy día la realidad, con el avance de la IA en los últimos años, no parece ya tan descabellada. De hecho, hace relativamente poco tiempo se han puesto a la venta robots humanoides con inteligencia artificial.
Hans Moravec es uno de los pioneros de la robótica y la inteligencia artificial. Durante buena parte de su carrera desarrolló su trabajo en el Instituto de Robótica de la Universidad Carnegie Mellon, uno de los centros de investigación más prestigiosos del mundo en este ámbito. Su nombre está asociado tanto al desarrollo de robots autónomos como a algunas de las teorías futuristas más conocidas sobre la evolución de la inteligencia artificial.
La IA escuchará las consultas médicas y redactará los informes: el plan que ya despliega Reino Unido y que está operativo en España.
Sin embargo, probablemente su obra más influyente sea Mind Children: The Future of Robot and Human Intelligence, publicada en 1988. En ese libro proponía una visión muy ambiciosa del futuro tecnológico. Según sus cálculos, el aumento continuo de la capacidad de procesamiento de los ordenadores permitiría construir máquinas con una inteligencia equivalente a la humana en un plazo aproximado de cuarenta años. Es decir, alrededor de 2028.
Para dar un dato con tal exactitud, Moravec trató de fundamentar sus cálculos en la evolución de la potencia informática. Su razonamiento partía de la conocida Ley de Moore, que durante décadas describió el crecimiento exponencial de la capacidad de los microprocesadores. Además, tuvo en cuenta la capacidad de cálculo del cerebro humano y comparó esa cifra con el ritmo al que evolucionaban los ordenadores. Su conclusión fue que, manteniéndose esa progresión, las máquinas acabarían disponiendo de suficiente potencia para igualar el procesamiento realizado por un cerebro humano.
Cuando Mind Children llegó a las librerías, Internet apenas estaba comenzando a desarrollarse y los ordenadores personales tenían una capacidad de cálculo miles de veces inferior a la actual. Era una bonita historia futurista, pero se quedaba ahí. De hecho, la mayoría de las personas consideraban que era una utopía que no se conseguiría, o al menos no en tan poco tiempo.
Pero la irrupción de la inteligencia artificial generativa ha cambiado por completo la percepción sobre aquellas previsiones. Los modelos actuales son capaces de redactar textos complejos, generar imágenes y vídeos, programar software, traducir idiomas, resumir documentos científicos o mantener conversaciones cada vez más naturales.