Tensión en oriente medio sacude wall street y eleva el precio del petróleo
Las bolsas mundiales se tambalean tras la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán, un nuevo choque que amenaza con desinflar la racha alcista impulsada por la inteligencia artificial. El índice MSCI All Country World retrocedió un 0,2%, reflejando la creciente incertidumbre geopolítica que se cierne sobre la economía global.
El petróleo, presa del pánico, se dispara hasta los 101 dólares
El crudo Brent, impulsado por la amenaza de un cierre del estrecho de Ormuz, se ha disparado un 1%, alcanzando los 101 dólares el barril. Un escenario de suministro interrumpido, que recuerda a momentos de mayor volatilidad, ha activado la especulación y la preocupación entre los operadores. La caída de más de un 6% en el precio del petróleo esta semana contrasta con el optimismo reciente, alimentado por las expectativas de un auge de la IA.
Pero la guerra, como a menudo ocurre, es solo un factor. En el corazón del problema se encuentra un cuello de botella tecnológico: la Inteligencia Artificial, que, paradójicamente, está frenando el crecimiento económico en España. Mientras Wall Street se debate entre la euforia de la IA y el miedo a la inestabilidad geopolítica, el panorama doméstico se oscurece con la amenaza de nuevas tarifas y la incertidumbre regulatoria.

Trump, la diplomacia a trompicones y la respuesta iraní
Las amenazas de Trump, que no dudó en advertir sobre una “mayor violencia” si Teherán no cede, han añadido una capa de complejidad a la situación. Aunque se habla de un “Proyecto Libertad” para facilitar el tránsito de buques, la respuesta del ayatolá ha sido contundente: “No permitirá una reapertura con un plan poco realista”. La diplomacia, por el momento, se reduce a un juego de mensajes y retórica, mientras Arabia Saudita y Kuwait levantan restricciones a bases militares estadounidenses, un gesto que, sin embargo, no logra calmar los ánimos.
A pesar de la caída de las bolsas asiáticas, que se encaminan a su quinta semana consecutiva de ganancias, el mercado parece haber llegado a una conclusión inquietante: el peor escenario posible, aunque no borrado, ha perdido fuerza. Hebe Chen, analista de Vantage Global Prime, lo resume a la perfección: “Los inversores están dejando de lado la guerra, mientras que el petróleo mantiene su prima de riesgo bélico”. Una discrepancia que revela una profunda desconfianza y una apuesta por la esperanza, aunque sea efímera.
La subida del rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años, impulsada por el aumento de los precios del petróleo, es un recordatorio de que la inflación sigue siendo una amenaza latente. El oro, por su parte, ha encontrado refugio en la incertidumbre, alcanzando los 4730 dólares la onza. El Kospi, el motor de la economía surcoreana, se beneficia del auge de la IA, pero incluso allí, la volatilidad global amenaza con desestabilizar el crecimiento.
Y mientras las tensiones en Oriente Medio se agudizan, un tribunal federal declara ilegales los aranceles impuestos por Trump, un nuevo golpe a la agenda económica de la administración. Jun Bei Liu, cofundador de Ten Cap Investment Management, observa con cautela: “Los inversores dan por hecho que la guerra se resolverá en el próximo mes”. El petróleo da un respiro y cae por debajo de los 100 dólares mientras EEUU e Irán estudian un acuerdo. Pero la verdad, como siempre, es más compleja y menos esperanzadora.
