Silicon valley se echa a perder la cabeza: el ex-padre del microchip advierte de un peligro

Casi todo lo que usamos –desde el móvil hasta el coche– tiene un microprocesador en su interior. Una realidad que, según el físico y ingeniero italiano Federico Faggin, esconde una profunda desilusión.

El renacimiento en vicenza y la desconfianza en el modelo silicon valley

El renacimiento en vicenza y la desconfianza en el modelo silicon valley

Tras décadas en Estados Unidos, Faggin ha regresado a su ciudad natal, Vicenza, para cuestionar el rumbo de la industria tecnológica. Un regreso que no es solo sentimental, sino también una declaración de principios: el Silicon Valley que él conoció, aquel donde la innovación se construía con puño y mirada, se ha transformado en una fábrica de algoritmos manipuladores.

“Hoy en día, el software se utiliza para engañar a la gente”, afirma con un tono crítico el ingeniero, entrevistado por Corriere della Sera. Su visión es contundente: el modelo actual, obsesionado con el negocio y la recolección indiscriminada de datos, ha desviado la atención de la creación de herramientas verdaderamente útiles para el usuario.

Faggin, el hombre que dio forma a Silicon Valley, recuerda con nostalgia un lugar donde la respuesta a un desafío no era un “no” automático, sino una invitación a “pensar cómo hacerlo”. Un ecosistema donde la creatividad y la resolución de problemas técnicos eran la norma, no la excepción. Un contraste radical con la California actual, dominada por la influencia de grandes corporaciones y la lógica del mercado.

Su legado es innegable. Como co-creador del primer microprocesador comercial, el Intel 4004, y de chips cruciales como el 8008 y el 8080, Faggin sentó las bases de la informática personal. Su empresa, Zilog, dio a luz al Z80, un microchip que, décadas después, aún se encuentra en uso en diversos sistemas. Incluso Bill Gates reconoció su importancia, calificándola de