Ram y ssd: la crisis silenciosa que está destrozando las carteras

La calma ha terminado. El mercado de memoria RAM y SSD, que durante meses se aferraba a la esperanza de una estabilización, se tambalea ante una tormenta que amenaza con elevar los precios hasta niveles estratosféricos. Valve y Apple, dos gigantes del sector, han levantado la voz: la escasez no es temporal, sino una realidad que podría prolongarse durante años.

El precio de la ia: un coste que todos pagamos

La demanda ha explotado, impulsada por la voracidad de los centros de datos de inteligencia artificial y la creciente necesidad de almacenamiento en las nuevas infraestructuras de computación. Micron y Samsung, las grandes jugadoras, priorizan las inversiones en este sector, dejando al mercado consumidor en la estacada. La ironía es palpable: la misma tecnología que promete revolucionar el mundo, ahora se traduce en un golpe devastador para los bolsillos de los usuarios.

La situación es tan crítica que Valve, en su Steam Deck, ha sufrido una escasez física de stock, especialmente en los modelos OLED. Apple, por su parte, se enfrenta a un incremento de precios en sus MacBooks e iPads, una medida que demuestra que incluso las empresas más poderosas no pueden absorber esta presión.

Un retroceso histórico

Un retroceso histórico

Históricamente, los incrementos de precio en la RAM se habían corregido relativamente rápido. Pero esta vez, la demanda está respaldada por inversiones multimillonarias a largo plazo de empresas como Microsoft, Google, Amazon y Oracle, no por una simple moda tecnológica. La capacidad productiva de las grandes compañías está concentrada en satisfacer esta nueva demanda, dejando al mercado conocido una oferta insuficiente.

Micron ya habla de una normalización lenta, estimando una mejora a partir de 2028 o 2030. Pero la diferencia con crisis anteriores radica en la magnitud de la inversión y la naturaleza de la demanda. Se espera que el desarrollo de la IA y la supercomputación continúen impulsando los precios hacia arriba durante años, posiblemente hasta 2028 o incluso más.

El coste, señores, es cada vez mayor. Y no es un precio que la mayoría de los consumidores podrá permitirse sin sacrificios.