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Powell al borde del precipicio: la fed bajo presión tras la sombra de trump

Jerome Powell se enfrenta a su última conferencia anual con analistas y periodistas el próximo miércoles, pero la atmósfera ya no es la de una habitual evaluación. La resolución de la investigación del Departamento de Justicia de Trump, que amenazaba con bloquear el nombramiento de Kevin Warsh, ha levantado un gigante sobre la Reserva Federal, y la sombra de la independencia del banco central se antoja más tenue que nunca.

El peso de la política: ¿un adiós inminente?

La amenaza de un bloqueo del nombramiento de Warsh por parte de senadores de EEUU, impulsados por la supuesta injerencia de Trump, ha mantenido a Powell en vilo durante meses. La investigación, inicialmente abierta como represalia por la falta de bajada de tipos, ha sumado una segunda investigación a la gobernadora Lisa Cook, complicando aún más el panorama. El propio Powell, a pesar de las turbulencias, parece dispuesto a seguir al frente de la Fed hasta 2028, aunque la incertidumbre persiste.

La situación se complica con la inminente crisis energética derivada de la guerra en Ucrania, que amenaza con desestabilizar a los bancos centrales de todo el mundo. La Fed, junto con el BCE, se encuentra en una encrucijada, tratando de calibrar una respuesta que no agrave la ya de por sí frágil economía global. La tensión entre Washington y Teherán, con las consecuencias que ello implica en los mercados energéticos, añade una capa de complejidad inaudita.

Un legado de tormentas: precedentes turbulentos

Un legado de tormentas: precedentes turbulentos

La presidencia de la Reserva Federal ha siempre sido un campo de batalla para los presidentes de turno. El historial de sus predecesores es un recordatorio constante de que el cargo conlleva un riesgo considerable. Roy Young, con su papel en el final de los felices años 20 y el crac de 1929, y Marriner Eccles, que tuvo que lidiar con la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, son ejemplos de la fragilidad de la institución. Paul Volcker, con su lucha contra la inflación en los años 70, se ganó el desprecio de la sociedad, pero también el respeto de sus pares.

Warsh, una apuesta audaz o un riesgo calculado

Warsh, una apuesta audaz o un riesgo calculado

Kevin Warsh, el nominado de Trump, representa un cambio de rumbo potencialmente significativo. Según Eiko Sievert de Scope Ratings, su llegada podría traducirse en una reducción de la supervisión y un giro hacia la desregulación, priorizando una bajada de tipos basada en la promesa de la Inteligencia Artificial. Sin embargo, este optimismo contrasta con la realidad: la inflación sigue siendo un desafío persistente, agravado por el conflicto en Ucrania y el aumento de los precios del petróleo. La verdadera prueba llegará en junio, cuando la Fed deberá demostrar que su independencia no está comprometida.

Powell, quien ha afrontado una sucesión de crisis financieras y económicas en su mandato – desde el choque de la pandemia hasta la inflación más alta en décadas – se enfrenta ahora a una coyuntura sin precedentes. La interconexión global, la coordinación fluida entre los bancos centrales y la constante injerencia política de la Casa Blanca lo convierten en un actor vulnerable. La guerra de aranceles de Trump y el conflicto en Irán, la mayor disrupción energética de la historia, han añadido un nuevo nivel de complejidad a su gestión. La llegada de Warsh podría marcar el inicio de una nueva era, pero la Reserva Federal se enfrenta a una presión sin igual. Con todo, la fortaleza institucional de la Fed, a pesar de las presiones políticas, se mantiene. Sin embargo, la próxima decisión sobre los tipos de interés, sin el respaldo de datos que indiquen un retroceso de las presiones inflacionistas, sería una señal del debilitamiento de la independencia de la Fed.