Nasdaq en ruinas: el sector de semiconductores y la sombra de la ia
El Dow Jones se aferra a la verde, pero el Nasdaq ha sufrido un golpe demoledor. Hoy, 28 de julio de 2026, el índice tecnológico ha cerrado en rojo (-0,22%), arrastrado por una creciente preocupación en los inversores: el coste, real y tangible, de la inteligencia artificial.
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Un sector en crisis, una duda persistente
La bolsa ha mostrado una clara división. Mientras el Dow Jones avanzaba un 1,03%, impulsado por resultados sorprendentemente positivos de empresas como Coca-Cola y Sherwin-Williams, el S&P 500 se moderaba con un alza del 0,21%. Lo que sí es innegable es el drama que se ha desatado en el sector de los semiconductores. El PHLX, que agrupa las 30 empresas de chips más relevantes de Estados Unidos, ha registrado una caída vertiginosa: un 4,49% al cierre de la sesión.
Las acciones de Micron y AMD han sido las más afectadas, cayendo un 8,85% y un 8,15% respectivamente. Un claro mensaje: la euforia inicial sobre la IA está empezando a ceder terreno ante la realidad de los costes y la incertidumbre sobre su impacto real.
Pero la historia no termina ahí. En Corea del Sur, el índice Kospi ha experimentado un desplome, impulsado por la caída de SK Hynix y Samsung Electronics, que han perdido un 10,8% y un 9,5% respectivamente. La negociación en Seúl se vio temporalmente interrumpida, evidenciando la gravedad de la situación.
Las perspectivas de las empresas que están apostando fuerte por la IA y los centros de datos se ven ahora bajo un escrutinio extremo. Meta y Microsoft, que publicarán sus resultados trimestrales este miércoles, se enfrentan a la presión de demostrar que sus inversiones en chips de última generación no son una apuesta ciega. El mercado está pendiente de ver si la promesa de ganancias generadas por la IA se materializa o si, por el contrario, se trata de un espejismo.
La reciente subida espectacular de Micron Technology, cuadruplicando sus ingresos en los últimos tres meses hasta mayo, levanta serias interrogantes. ¿Es sostenible este crecimiento? ¿Podrían los inversores, que han apostado fuertemente por la memoria informática, reconsiderar sus inversiones si la IA no cumple con las expectativas?
La competencia china, con sus modelos de IA de menor coste, añade una capa más de complejidad a la ecuación. La amenaza de una menor demanda de chips y capacidad de procesamiento es real y podría tener consecuencias significativas para los fabricantes estadounidenses.
A pesar de las caídas, la temporada de informes corporativos se presenta como un momento clave. Las expectativas son altas, y los inversores estarán atentos a las señales que emitan las grandes empresas, especialmente las que se han beneficiado del auge de la inteligencia artificial. El precio de las acciones seguirá, como siempre, la evolución de los beneficios a largo plazo, pero ahora, con una cautela exacerbada por la incertidumbre que rodea a la IA.