Multimillonarios de silicon valley buscan remodelar la política californiana con un fondo de 1.000 millones

La frustración se palpita en Silicon Valley. Ante la creciente influencia de sindicatos y grupos progresistas en Sacramento, un grupo de multimillonarios ha puesto en marcha “California Renewal”, un fondo de dotación con el ambicioso objetivo de contrarrestar esa dinámica. La iniciativa busca, en las próximas décadas, financiar contribuciones políticas y, potencialmente, modificar la legislación estatal.

Un nuevo arma económica y política

Un nuevo arma económica y política

El proyecto, liderado por figuras como Maria Davidson, fundadora de Kojo, operará mediante los rendimientos de las inversiones, reduciendo la transparencia en cuanto a la identidad de los donantes. Esta estrategia responde a la percepción de que la política californiana se ha inclinado demasiado hacia la izquierda, afectando el desarrollo económico.

La cifra habla por sí sola: se espera recaudar 100 millones de dólares este año, con una meta de 500 millones a 1.000 millones en los próximos años. Este capital podría rivalizar con el poderío de los sindicatos, que movilizan fondos a través de las cuotas de sus miembros, mientras que los líderes empresariales suelen actuar de forma más reactiva, ante leyes o elecciones específicas.

El futuro del fondo depende del apoyo de pesos pesados del sector. Neil Mehta, fundador de Greenoaks Capital, está promoviendo la idea en Silicon Valley. Joe Lonsdale, cofundador de Palantir Technologies, y Garry Tan, director ejecutivo de Y Combinator, también se han sumado al esfuerzo. El presidente de Ripple, Chris Larsen, ha recibido el contacto, aunque aún no ha confirmado su participación.

California Renewal podría impulsar una visión fiscalmente conservadora, reduciendo regulaciones y fomentando la construcción y la energía. Pero la oposición no se hará esperar. Los sindicatos y los grupos progresistas, con una sólida base de apoyo en el estado, ya se están movilizando para frenar la iniciativa. La recaudación real hasta la fecha es incierta, pero la ambición del proyecto es palpable.

La potencia de estos fondos privados en la política estatal plantea interrogantes sobre la verdadera naturaleza de la democracia. Un cambio de paradigma se avecina en California.