Millones en juego: un satélite abandonado y la ambición de un magnate
Una empresa australiana, impulsada por la visión de un director ejecutivo controvertido, apostó por construir una flota de satélites. Un intento fallido que, más de una década después, ha desatado una batalla legal que podría alcanzar los mil millones de dólares.
La caída de newsat: un proyecto que nunca vio la luz
En los albores de la década de 2010, NewSat Ltd. se erigió como un ambicioso proyecto australiano con la meta de lanzar su propio satélite. Sin embargo, la financiación, ofrecida con entusiasmo inicial, se evaporó rápidamente, dejando tras de sí una empresa en quiebra y una oportunidad perdida.
Los prestamistas, inquietos por el comportamiento de Adrian Ballintine, el fundador, retiraron cientos de millones de dólares en préstamos. El proyecto, que prometía revolucionar las comunicaciones, se derrumbó en 2015, víctima de una gestión cuestionable y una falta de confianza.
Ahora, el magnate inmobiliario singapurense Ching Chiat Kwong, quien invirtió personalmente 100 millones de dólares en NewSat, ha abierto un juicio contra los bancos Societe Generale, Credit Suisse (ahora UBS Group AG) y Standard Chartered Plc, así como contra las aseguradoras Export-Import Bank de Estados Unidos y Coface de Francia.

El peso de una reclamación millonaria
Ching Chiat Kwong estima que la pérdida potencial supera el mil millones de dólares, debido a la pérdida de la oportunidad de lanzar los satélites originales y futuros. Un cálculo audaz que desafía a los bancos a defender sus decisiones.
El Tribunal Supremo de Victoria ha comenzado a escuchar el caso, donde se alega que los prestamistas, aprovechándose de las irregularidades de Ballintine, incumplieron los acuerdos de préstamo y negaron el acceso a los fondos necesarios para pagar a los contratistas de construcción y lanzamiento.
Un documento clave en la disputa es una carta firmada por Emmanuel Macron, entonces presidente francés y ministro de Coface, que, según Ching Chiat Kwong, bloqueó la financiación. “Supongo que algún día sucederá”, declaró el magnate, sin profundizar en los detalles.

Más allá del dinero: la sombra del comportamiento corporativo
La defensa de los bancos se centra en la justificación de la retirada de la financiación, argumentando que Ballintine exhibió un comportamiento corporativo