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Messi, un imperio financiero: del hambre de crecimiento al multimillonario inesperado

Cuando un adolescente Lionel Messi recibía una oferta improbable del Barcelona, nadie imaginaba que ese contrato, firmado en una servilleta, lo catapultaría a un camino de riqueza sin precedentes. Una cláusula para un tratamiento con hormona del crecimiento, rechazada por Newell’s por considerarla arriesgada, se convirtió en el detonante de una carrera que lo ha llevado a convertirse en uno de los deportistas más ricos del planeta.

De la servilleta al multimillonato: la escalada financiera de messi

Bloomberg calcula que, desde 2007, el astro argentino ha amasado más de mil millones de dólares, una cifra que lo sitúa al mismo nivel que Cristiano Ronaldo. Pero, ¿cómo ha logrado este salto tan vertiginoso? Más allá de los salarios, la clave reside en una estrategia empresarial que se ha ido consolidando con el paso de los años, impulsada en gran medida por su padre, Jorge.

La historia empieza en el Barcelona, donde la terapia con hormona del crecimiento fue determinante. La carrera de Messi despegó, consolidando su leyenda y abriendo las puertas a una fortuna que, hasta hace poco, parecía lejana. Sin embargo, la verdadera transformación llegó con el fútbol estadounidense, donde el Inter Miami se ha convertido en un proyecto de inversión multimillonario, impulsado por David Beckham y, ahora, por Messi.

Inter miami: más que un equipo, un ecosistema empresarial

Inter miami: más que un equipo, un ecosistema empresarial

El fichaje por Miami no fue solo un movimiento deportivo; fue una apuesta estratégica. El club ha experimentado un aumento de valor superior al 20% en el último año, alcanzando los 1.450 millones de dólares y posicionándose como el equipo de fútbol más valioso de Estados Unidos, superando incluso a clubes europeos como el Newcastle United. Y la relación con Apple, con una negociación en curso para compartir los ingresos del MLS Season Pass, añade una dimensión tecnológica y económica al proyecto.

Pero la historia no termina ahí. Messi ha rechazado ofertas millonarias de Arabia Saudí, prefiriendo el desafío estadounidense. Un movimiento que, según sus propias palabras, “no fue por dinero, ni un obstáculo para nada”. Su decisión, lejos de ser un simple capricho, refleja una visión a largo plazo, una apuesta por la construcción de un imperio que trasciende el terreno de juego. La familia Messi, con la ayuda de Alfonso Nebot Armisen, ha diversificado sus inversiones, desde la compra de hoteles hasta la creación de una bebida deportiva con Mark Anthony International. La reciente salida a bolsa de Edificio Rostower Socimi, valorada en 232 millones de dólares, es solo una muestra de su ambición.

Incluso la adquisición del Cornellà, equipo de la quinta división española, y la participación en el Deportivo LSM en Uruguay, demuestran una estrategia de largo plazo. La familia Messi está construyendo su propio legado, un camino que, lejos de ser predecible, se asemeja a una partida de ajedrez donde cada movimiento es una apuesta por el futuro. Y no es para menos: “El fútbol tiene fecha de caducidad”, confesó Messi en una entrevista, “los negocios son algo que me gusta y sobre lo que estoy aprendiendo”. Un mensaje claro: el astro argentino ya no se conforma con ser el mejor futbolista del mundo; quiere ser un empresario de talla mundial.