Libro que se imprime solo: la impresión 3d desafía la imprenta

Una empresa de robots provoca un escándalo en Airbnb al destruir un apartamento para probar sus humanoides. Pero la historia no termina ahí: un proyecto audaz ha creado un libro que se genera a sí mismo, un desafío radical a la tradición editorial.

Un libro de tpu que desafía las normas

El proyecto Hyperpress, liderado por Darius Ou y Benson Chong, ha concebido “Manual”, un volumen de 26 páginas impreso en poliuretano termoplástico (TPU). No es una simple curiosidad; es un manifiesto sobre la propia naturaleza de la impresión 3D y su potencial para redefinir la producción de contenido.

Este libro, la sexta edición del proyecto Hyperpress desde 2021, no requiere encuadernación ni postproducción. La impresora 3D, dotada de un sistema de control numérico, interpreta comandos específicos – códigos G – que le indican la posición, velocidad y precisión necesarias para replicar la forma del texto.

El desafío del material flexible

El desafío del material flexible

La verdadera complejidad reside en el material: el TPU, un poliuretano flexible que exige una optimización extrema de la configuración de impresión. Los creadores enfrentaron numerosos obstáculos para lograr que las paredes verticales delgadas se imprimieran correctamente, requiriendo un intenso proceso de pruebas y ajustes. “El mayor desafío fue el material flexible, el TPU, que estábamos usando para imprimir el libro,” explica Darius Ou. “Imprimir lo que son esencialmente paredes verticales delgadas en materiales flexibles requiere muchas pruebas y ajustes en la configuración de impresión, así como la optimización del hardware.”

Más que una curiosidad técnica

Más que una curiosidad técnica

“Manual” no es solo un experimento técnico; es una reflexión conceptual. Ou lo describe como “una exploración técnica como un ejercicio conceptual para reflexionar sobre nuestra disciplina y la noción de imprenta”. El libro incluye los propios códigos G, permitiendo a otros replicar la creación. Es una invitación a desmantelar la idea tradicional de la imprenta y a abrazar la autonomía de la máquina. Y, como un recordatorio amargo, un experto restaurador perdió un cuadro del siglo XIV – valorado en 500.000 euros – al confundir un 3 con un 8, evidenciando la fragilidad de las interpretaciones humanas frente a la precisión de la tecnología.

La cifra final: un libro que se crea solo, un recordatorio de que la innovación, a veces, reside en la simpleza.