La memoria dram se dispara: ¿por qué los pc y móviles se encarecen?

Tu ordenador va más lento de lo que debería. Abriendo pestañas en Chrome, documentos de Word. ¿El culpable? No es el procesador, sino la memoria DRAM, un componente vital que pocos comprenden. Y ahora, su precio se dispara, amenazando con encarecer desde ordenadores hasta coches.

¿Qué es la memoria dram y por qué es tan importante?

La memoria DRAM (Dynamic Random Access Memory) es la que permite a tu ordenador recordar lo que está haciendo. Piensa en ella como el cerebro de la informática, el lugar donde se almacenan los datos que la CPU necesita para funcionar. A diferencia del almacenamiento permanente, como un disco duro o SSD, la DRAM pierde la información cuando se apaga, por lo que requiere un constante proceso de 'refresco'. Sin ella, el ordenador se detendría.

Es la RAM, la memoria de acceso aleatorio, la categoría general. Dentro de esta, encontramos la SRAM (Static RAM), más rápida pero más costosa, utilizada en la caché del procesador. La DRAM, la que se instala en la placa base, es la que determina cuántas aplicaciones puedes tener abiertas simultáneamente. 16GB se están convirtiendo en el mínimo indispensable en Windows 11 o macOS, y 32GB se perfilan como la nueva norma para usuarios avanzados y creadores de contenido.

El auge de la ia impulsa una demanda sin precedentes

El auge de la ia impulsa una demanda sin precedentes

El aumento vertiginoso de los precios de la DRAM, que en 2024 ya superó un 170% interanual en algunos segmentos, no es una casualidad. Los centros de datos de Inteligencia Artificial (IA) no solo necesitan GPUs potentes, sino también una gran cantidad de memoria para procesar los enormes volúmenes de datos que manejan. OpenAI, por ejemplo, ha llegado a acuerdos con Samsung y SK Hynix que podrían controlar hasta el 40% de la DRAM mundial.

Estos fabricantes, tras años de sobreproducción y caídas de precios, han optado por una estrategia diferente: limitar la oferta y priorizar a los clientes corporativos. El resultado: una escasez que se traduce en precios más altos para todos.

La estrategia de no repetir errores pasados es lógica. La sobreproducción de DRAM en ciclos anteriores provocó pérdidas millonarias. Ahora, la ley de la oferta y la demanda se aplica con fuerza, y los usuarios domésticos se ven relegados a la cola.

¿Qué futuro nos espera?

¿Qué futuro nos espera?

Los precios de la DRAM no deberían volver a los niveles de 2020. La necesidad de procesar datos a velocidades cada vez mayores, impulsada por la IA, asegura que la demanda seguirá siendo alta. La competencia entre los principales fabricantes se intensificará, pero la escasez persistirá. Y, como consecuencia, el coste de adquirir un ordenador, un portátil o incluso un coche con sistemas avanzados de conducción autónoma seguirá subiendo. El futuro, en este sentido, no pinta barato.

n