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**La IA promete prosperidad, pero su distribución podría quedarse en manos de pocos**

El auge de la inteligencia artificial (IA) está transformando la forma en que las empresas trabajan y la eficiencia con que desarrollan productos. Sin embargo, si no se gestiona adecuadamente, estos avances podrían ampliar aún más la brecha económica entre clases, advierte el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman.

<strong>La IA promete prosperidad, pero su distribución podría quedarse en manos de po

La IA promete prosperidad, pero su distribución podría quedarse en manos de po

En una entrevista exclusiva con CNBC, Altman reconoció que la gente tiene razones para estar preocupada por la IA. "No creo que se trate de no explicar los beneficios, porque decimos: 'La IA va a curar un montón de enfermedades'. Y la gente dice: 'Vale, eso está muy bien, pero esa no es realmente mi pregunta. ¿Cuál es mi papel en el futuro? ¿Cuál es mi futuro económico? ¿Cuál es mi capacidad de decisión? ¿Cómo sé que mis hijos, mi familia, podrán seguir teniendo una expresión creativa plena, luchar para impulsar el mundo, crecer, hacer esto juntos de una manera que ha funcionado durante mucho tiempo?'"

La brecha en la adopción de la IA ya ha empezado, según Altman. Mientras que hoy lo normal es que alguien dé instrucciones a un chatbot y éste realice una acción y devuelve una respuesta, muy pronto esto cambiará. "Una IA estará funcionando constantemente en segundo plano, ayudándonos en nuestro trabajo, analizando toda nuestra información, teniendo en cuenta nuestro contexto y haciendo todo lo posible para facilitarnos las cosas", pronostica.

Sin embargo, la IA podría crear muchos multimillonarios mientras reduce los ingresos reales de muchos hogares. De hecho, esta tecnología ya está creando divisiones. Investigaciones de fuentes como IA Anthropic, Brookings Institution y Oxford Economics, citadas por The Washington Post, revelan que los trabajadores y las empresas de las zonas económicamente más prósperas de Estados Unidos son quienes más utilizan la IA, mientras que las regiones desfavorecidas se han quedado rezagadas. Un patrón similar se observa en Europa.

Para Altman, la IA debe ser una herramienta útil para las personas, como la electricidad. "Eso es lo que queremos ofrecer al mundo: prosperidad a través de la abundancia de IA, mucha IA, que las personas puedan integrar en sus vidas y en su trabajo". Sin embargo, la pregunta es: ¿quién será el dueño de esta nueva realidad?