La españa del 'cohete' deja a la generación z en la estacada

El Gobierno celebra el despegue económico de España, pero la realidad en los hogares, especialmente entre los jóvenes, dibuja un panorama mucho más sombrío. Mientras las cifras macroeconómicas maquillan la situación con un crecimiento del PIB y exportaciones resilientes, la riqueza familiar se fragmenta, dejando a una generación sin acceso a la vivienda y con un poder adquisitivo erosionado.

El espejismo de la recuperación

La última Encuesta Financiera del Banco de España (EFF) revela una contradicción alarmante: la vivienda, tradicionalmente el pilar de la riqueza familiar, se torna inalcanzable para los menores de 35 años. En 2008, casi el 66% de este grupo poseía una propiedad; hoy, esa cifra se derrumba hasta el 36,7%. Un retroceso drástico que refleja un cambio de ciclo en el modelo de acumulación patrimonial, donde el alquiler gana terreno de forma inexorable.

Lo que nadie cuenta es que esta pérdida de patrimonio no se debe a una caída de los ingresos, sino a una combinación letal: salarios que avanzan a paso de tortuga, una inflación persistente y un mercado inmobiliario desbocado. La renta de los hogares encabezados por menores de 35 años ha aumentado apenas un 10% en los últimos dieciséis años, mientras que los precios se han disparado un 38%, pulverizando el poder adquisitivo.

La cifra habla por sí sola: la riqueza neta mediana de estos hogares se ha desplomado un 72%, situándose en apenas 22.900 euros en 2024, frente a los 81.700 de 2008. Una generación que, en términos reales, es más pobre que la anterior a la misma edad.

Deudas a la baja, esperanza a la deriva

Deudas a la baja, esperanza a la deriva

Paradójicamente, el endeudamiento entre los jóvenes ha disminuido. Un 24% de los hogares estaban en situación financiera vulnerable en 2008; en 2024, ese porcentaje se ha reducido a un escaso 4,1%. Pero esta aparente mejora esconde una realidad aún más preocupante: muchos jóvenes simplemente no pueden acceder a una hipoteca, quedando relegados al mercado del alquiler o a la precariedad.

Mientras tanto, los hogares de mayor edad han visto crecer su riqueza, impulsados por la revalorización de los activos inmobiliarios. La Fundación AFI lo resume como una “bola de nieve”: aquellos que ya contaban con una base patrimonial sólida han podido beneficiarse de mayor capacidad de ahorro y rentabilidad, mientras que los jóvenes quedan atrapados en un círculo vicioso de precios al alza y escasas oportunidades de ahorro.

El resultado es una brecha generacional cada vez más profunda, donde la promesa de una vida mejor se desvanece para una generación que se enfrenta a un futuro incierto y a la amarga constatación de que heredarán un país donde la riqueza se concentra en manos de unos pocos.

El espejismo del 'cohete' español choca frontalmente con la realidad de la Generación Z, condenada a pagar el precio de una recuperación económica que no llega para todos.