Game pass: la estranglehada del precio y el futuro en juego
Microsoft está luchando contra
la corriente con su servicio de suscripción Game Pass. Asha Sharma, la recién llegada a la cúpula de Xbox, ha reconocido abiertamente que el precio actual es un problema para los jugadores, y la compañía se enfrenta a una decisión crítica: ¿reducir costos o seguir apostando por un modelo que, por ahora, está generando dudas?El doble y la desconfianza
El precio de Game Pass ha más que duplicado en poco tiempo, alcanzando los 26,99 euros mensuales. Una cantidad que, para muchos, se ha convertido en una carga económica. La tendencia de duplicar precios en otras suscripciones de entretenimiento –Netflix, Disney+– ha creado un clima de escepticismo entre los usuarios. La ‘losa’ del Game Pass, como señala la filtración de The Verge, se centra en Call of Duty, un título que, según cálculos internos, podría costarle a Microsoft 300 millones de dólares en ventas perdidas.
Pero la historia no acaba ahí. La propia Sharma admite que Game Pass es “fundamental para el valor de los videojuegos en Xbox”, aunque reconoce que el modelo actual es “demasiado caro para los jugadores”. A largo plazo, la estrategia pasa por una “flexibilidad” que aún se debe “probar y aprender a manejar”. Es una admisión de vulnerabilidad que, sin embargo, no parece disipar la desconfianza de los gamers, especialmente después de la controvertida elección de Sharma como vicepresidenta ejecutiva, sin experiencia previa en el sector.

Call of duty: la bala que afecta las cifras
La decisión de incluir Call of Duty en Game Pass, que generó una importante subida de precio, parece haber sido un error. La estrategia de integrar un juego de 80 euros en la suscripción, con el consiguiente impacto en las ventas directas, ha demostrado ser arriesgada. Según Jez Corden de Windows Central, fuentes internas sugieren que Microsoft podría incluso considerar sacar el juego de la suscripción.
La realidad es que, aunque Game Pass ofrece acceso a más de 400 juegos, incluyendo lanzamientos de Microsoft, la oferta de títulos exclusivos de otras compañías es limitada. Además, la rotación de juegos es aleatoria y, al finalizar la suscripción, los usuarios pierden acceso a todo su catálogo. En comparación, adquirir juegos en Steam, por 300 euros al año, permite construir una biblioteca permanente, una opción que se está volviendo cada vez más atractiva para los jugadores.

¿El fin del juego?
Es poco probable que Microsoft rebaje el precio de Game Pass. La directiva Sharma parece convencida de que la clave está en añadir más contenido y ofrecer incentivos. Pero, como ella misma afirma, “no conozco ninguna suscripción que haya bajado de precio”. La estrategia, por ahora, se centra en la experimentación y en encontrar un equilibrio entre la rentabilidad y la satisfacción del usuario. El futuro de Game Pass –y, por extensión, el de Xbox– depende de ello. La compañía debe demostrar que puede ofrecer una propuesta de valor convincente, o corre el riesgo de perder a sus jugadores a manos de la competencia.”n
