Gafas de ia facilitan trampas en el mir: un médico cero puntos
La confesión sacude al Ministerio de Sanidad: un aspirante al MIR utilizó unas gafas con inteligencia artificial para copiar en el examen, siendo expulsado y obteniendo una calificación de cero. Un caso que pone de manifiesto la creciente amenaza de la Tecnología al sistema educativo.

El uso de la ia en los exámenes de acceso a la profesión médica genera alarma
El incidente, revelado por Redacción Médica y recogido por 20 Minutos, involucra a un aspirante de Santiago de Compostela que, según la información, empleó unas gafas con IA y un reloj inteligente para acceder a respuestas durante el examen.
La técnica, que parece relativamente sencilla de ejecutar, consistía en utilizar la cámara de las gafas para que una IA, posiblemente ChatGPT o Grok, leyera las preguntas. Las respuestas se transmitían al móvil, conectado a la IA en la nube, y se mostraban en el reloj inteligente para que el aspirante las consultara discretamente.
Este no es un caso aislado. El último examen del MIR ha estado marcado por denuncias de irregularidades, incluyendo el uso de móviles y otros dispositivos para copiar, la falta de personal de vigilancia y problemas con los inhibidores de señal. Las calificaciones también han generado controversia, con algunos aspirantes en el Top 10 con expedientes académicos por debajo del 8, un dato que contrasta con la tendencia histórica de que los mejores estudiantes obtuvieran las mejores puntuaciones.
La cifra habla por sí sola: la número 1 del MIR presentaba un expediente inferior al 6,5, un nivel que en años anteriores habría relegado a un puesto muy lejano. Esta situación no solo frustra a los médicos honestos, sino que también cuestiona la integridad del proceso selectivo.
La proliferación de dispositivos con IA, cada vez más discretos y difíciles de detectar, plantea un reto considerable para las autoridades educativas. Las gafas con cámara e IA, que no difieren significativamente de los modelos convencionales, facilitan la comisión de fraudes. La reciente aparición de aplicaciones que detectan la presencia de gafas espía es una respuesta tardía a esta creciente amenaza.
La carrera de medicina es exigente, y acceder a una plaza interna es un logro anhelado. Que alguien la arrebate mediante el uso de la Tecnología para hacer trampa es una afrenta a la ética profesional y a la honestidad académica. La Tecnología avanza, y con ella, la necesidad de adaptar las medidas de seguridad.
El caso del médico con cero puntos no es solo una sanción; es una advertencia. La Tecnología, herramienta de progreso, también puede ser un arma para la deshonestidad. Y la batalla para proteger la integridad de los exámenes apenas comienza.