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Europa enfrenta un verano de vuelos fantasmas ante la escasez de combustible

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) emite una alarma grave para Europa, advirtiendo que la región podría quedar sin combustible suficiente para el tráfico aéreo en apenas seis semanas si persiste el bloqueo del Estrecho de Ormuz.

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El bloqueo del Estrecho de Ormuz, clave para el 75% de las importaciones de combustible de aviación a Europa desde el Golfo Pérsico, ha paralizado el paso de más de 110 petroleros. Esto pone en jaque las reservas continentales, con especial vulnerabilidad en hubs como los Países Bajos y el Reino Unido.

La dependencia europea de estas importaciones se ha revelado como un punto débil estructural. Aunque algunos países como Austria o Polonia mantienen stocks cómodos, otros enfrentan niveles críticos que podrían traducirse en disrupciones operativas antes de mayo.

Las consecuencias ya se sienten en el aire

Las consecuencias ya se sienten en el aire

La AIE calcula que Europa necesita sustituir al menos el 50% de sus importaciones del Medio Oriente para evitar un colapso parcial en junio. Las aerolíneas están racionando vuelos, priorizando los largos y carga esencial. El encarecimiento del combustible acelera la inflación en transporte y logística, con efectos en cadena sobre precios de billetes y cadenas de suministro.

Islandia y regiones con aeropuertos pequeños serán las más afectadas, mientras que el turismo veraniego y el comercio aéreo enfrentan un golpe directo. Las naciones en desarrollo de Asia, África y Latinoamérica, dependientes de rutas europeas, agravan el panorama global.

La Unión Europea tiene ante sí la oportunidad de fortalecer su autonomía, pero solo seis semanas para evitar un verano de vuelos fantasma.