España dispara sus importaciones de gas en febrero: el auge del gnl estadounidense y la sombra rusa

El consumo energético español se ha visto impulsado por la incertidumbre geopolítica y la sequía, lo que ha provocado un rebrote en la demanda de gas natural. Febrero de 2026 marcó un punto de inflexión, con importaciones que superaron los 31.422 GWh, un incremento del 19,8% respecto al mismo mes de 2025. Este dato, revelado por el gestor del sistema Enagás, contrasta con las expectativas de una transición energética más rápida, evidenciando la persistente dependencia de combustibles fósiles.

El gnl estadounidense consolida su liderazgo

La llegada de gas licuado (GNL) desde Estados Unidos se ha convertido en el principal factor de este repunte. El volumen importado aumentó un 14,6%, alcanzando los 10.612 GWh, y consolidando su posición como el primer proveedor del mes. Esta tendencia no es nueva: el GNL estadounidense ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años, pasando de 57.117 GWh en 2020 a 111.696 GWh en 2025, y proyectándose hacia un nuevo máximo anual en 2026. La cuota de mercado de eeuu ha pasado del 16,6% en 2024 al 30% en 2025, mientras la de Rusia se ha reducido drásticamente.

La dependencia de los contratos de gasoducto, menos flexibles que el GNL, limita la capacidad de respuesta ante fluctuaciones en la oferta. Además, la infraestructura de transporte del GNL, vulnerable a bloqueos como el actual en el Golfo Pérsico, ha demostrado ser un alivio en un contexto de tensiones geopolíticas.

Rusia, un proveedor estratégico en tiempos de crisis

Rusia, un proveedor estratégico en tiempos de crisis

El incremento del gas ruso, que se disparó un 109,2% hasta los 4.582 GWh, posicionó al país como el tercer proveedor. Este rebote no es un mero reflejo de la situación actual, sino una consecuencia directa de las restricciones de la Unión Europea a las importaciones de gas ruso bajo nuevos contratos, que entrarán en vigor en 2027. Las empresas rusas, como Novatek, han acelerado los envíos para aprovechar los últimos momentos de flexibilidad en los acuerdos existentes. Sin embargo, el Kremlin ha respondido endureciendo su posición, amenazando con redirigir el suministro a países asiáticos dispuestos a pagar precios más elevados.

La crisis en el Golfo Pérsico, con la interrupción parcial del suministro de GNL desde Qatar, ha exacerbado la situación, con una pérdida de alrededor del 20% del GNL mundial. La Comisión Europea evalúa ahora la posibilidad de prorrogar los plazos de las restricciones al gas ruso para evitar un agravamiento de la crisis energética.

Nigeria, otro proveedor relevante, experimentó un rebote del 82,3%, alcanzando los 3.841 GWh, su mejor resultado desde mayo de 2025. Sin embargo, la competencia con Asia presenta un desafío para la estabilidad de este suministro.

Este despliegue de GNL estadounidense y el resurgimiento del gas ruso, impulsado por la guerra en Ucrania y la crisis en el Golfo Pérsico, revelan una realidad energética compleja y en constante cambio. El panorama energético europeo, antes centrado en la diversificación, se encuentra ahora en una encrucijada.

La escalada de precios del gas, lejos de ser un fenómeno puntual, podría reconfigurar las relaciones geopolíticas de la región, y poner a prueba la resiliencia de la economía española - y europea - ante la volatilidad de los mercados energéticos.