Eeuu busca drones kamikaze de bajo coste para sus fuerzas especiales
La Fuerza Aérea de Estados Unidos busca desesperadamente pequeños drones kamikaze para su comando de Operaciones Especiales (Afsoc), en una apuesta por reducir costes y minimizar el riesgo para sus operadores. La solicitud, revelada en una petición de información pública, pone de manifiesto una necesidad urgente de capacidades no tripuladas de ataque directo.
La guerra en Ucrania
ha acelerado la adopción de los drones en conflictos armados, con ejemplos como los enjambres de drones rusos y el uso de UAVs individuales para reconocimiento y ataques. Ahora, Washington busca replicar esta capacidad, pero con un enfoque en la autonomía, el bajo coste y la fabricación nacional.
Un dron de 10 a 20 kilómetros de alcance
La USAF especifica que el dron ideal debería tener un alcance de al menos 10 kilómetros, idealmente superando los 20 kilómetros, y transportar una ojiva de fragmentación de entre 1,5 y 3 kilogramos. El tiempo de vuelo deseado oscila entre 15 y 30 minutos, pero la prioridad es un lanzamiento rápido, preferiblemente en menos de un minuto. El peso máximo inicial del equipo (dos drones y un sistema de control terrestre) no debería superar los 13,6 kg.
Esta iniciativa se suma a la creciente apuesta de otros ejércitos estadounidenses por los drones. La 101.ª División Aerotransportada, por ejemplo, ha estado probando drones de última generación durante ejercicios de fuego real, utilizando modelos como el MQ-1C Gray Eagle y el Attritable Battlefield Enabler 1.01 para proporcionar apoyo aéreo a las fuerzas especiales.
El suboficial mayor de segunda clase Page Frazier, coordinador del ejercicio, destacó la utilidad de los drones para el reconocimiento en terrenos montañosos. El especialista Basil Holland, operador de UAS, añadió que estos sistemas tienen una gran capacidad para identificar objetivos a corto y medio alcance.
La solicitud de la USAF enfatiza el uso de componentes comerciales estándar y la fabricación interna para evitar dependencias de proveedores extranjeros, especialmente de origen chino. Esta decisión refleja una preocupación por la seguridad nacional y la autonomía estratégica.
La cifra habla por sí sola: la Fuerza Aérea ha destinado 71 millones de dólares al contrato de IA y robots para acelerar el mantenimiento de su flota naval, una inversión que pone de manifiesto su apuesta por la tecnología como factor clave de ventaja militar. La búsqueda de drones kamikaze es una extensión lógica de esta estrategia.
Esta apuesta por drones autónomos no es solo una respuesta a las dinámicas de guerra actuales; representa una redefinición de la naturaleza del combate, donde la eficiencia y la reducción de riesgos para los soldados priman sobre la fuerza bruta.
