Demis hassabis: la ia, un catalizador global, no una amenaza
Demis Hassabis, CEO de Google DeepMind, pronuncia sentencia: estamos en el umbral de la singularidad. No una distopía de ciencia ficción, sino una revolución impulsada por la Inteligencia Artificial General (AGI) que, según sus cálculos, tendrá un impacto diez veces superior a la Revolución Industrial y a una velocidad vertiginosa.
El mercado de talentos de la ia se expande rápido
Hassabis, un nombre que ya ha cruzado fronteras – desde el ajedrez hasta la neurociencia y el Premio Nobel de Química – ve en la IA una oportunidad democratizadora para el talento a nivel mundial. Un ejemplo palpable: investigadores clave de Google podrían migrar a Anthropic, impulsando un flujo de conocimiento desde Silicon Valley a mercados emergentes como la India, donde la IA se ha convertido en una herramienta accesible en cuestión de meses.
“Soy un optimista cauteloso”, declara. La IA, argumenta, no solo resolverá desafíos globales como el cambio climático o enfermedades como el Alzheimer, sino que también desatará un potencial sin precedentes. Su trabajo con AlphaFold, que desentrañó el plegamiento de proteínas, es un claro testimonio de esta capacidad transformadora.
Pero el CEO de DeepMind es inflexible en sus límites. Prefiere un enfoque gradual, donde la sociedad construya sistemas inteligentes como herramientas, investigando la consciencia antes de decidir si cruzar ese umbral. “La inteligencia y la consciencia son disociables. No creo que necesites eso para tener un sistema inteligente. Creo que es una elección”. Y, con una honestidad desarmante, enfatiza: “La empatía, la mentoría, la inspiración que da un buen maestro, eso, dice, ‘es irreemplazablemente humano’.”

El futuro laboral: más que stem
Ante la ola de automatización, Hassabis ofrece una perspectiva contundente. Si volviera a la universidad hoy, elegiría, sin dudarlo, una carrera en ciencia, Tecnología, ingeniería o matemáticas. Comprender la arquitectura de estas herramientas será esencial para aprovechar su potencial durante la próxima década. Sin embargo, su consejo más sorprendente se dirige a las humanidades: los economistas, filósofos, científicos sociales y humanistas están ante una oportunidad única para influir en la dirección de esta revolución, una vez que la Tecnología se consolide.
“Una vez que tengamos la Tecnología bien encaminada, vendrán las preguntas económicas. Y si esas las resolvemos bien, vendrán las preguntas filosóficas sobre la condición humana. Y eso va a necesitar grandes pensadores en esas disciplinas”. Hassabis subraya la importancia de entender el