Crisis en el hardware: cpus y placas base se unen a la horda de componentes escaseantes

La fiebre por los componentes de PC ha alcanzado un punto de ebullición. La escasez de memorias RAM y SSD, que ya nos costaba la paciencia, se agudiza con la llegada de CPUs y placas base al ruedo, desencadenando un efecto dominó que amenaza con paralizar la construcción de ordenadores a medida.

El colapso de la oferta: ¿por qué estamos en esta situación?

Durante meses, el sector tecnológico ha sido testigo de una demanda desmesurada, impulsada por el auge del gaming, el trabajo remoto y la creciente necesidad de potencia computacional. Esta presión, combinada con la escalada de precios de componentes clave como las memorias DDR5 y los SSD, ha creado un caldo de cultivo para la escasez. La cadena de retail alemana, MindFactory, lo confirma con datos contundentes: sus ventas de placas base sufrieron una caída dramática de 25 veces en comparación con el mismo periodo del año pasado, un descenso hasta 13 veces mayor que los meses anteriores.

¡Un desplome espectacular!

MindFactory reportó la venta de apenas 1.000 placas base en enero de 2026, una cifra que palidece en comparación con los más de 25.000 unidades vendidas en el mismo mes de 2025. Esta situación no es aislada; las ventas de CPUs también han experimentado un descenso significativo. La realidad es que la mayoría de los usuarios, en lugar de optar por montar un ordenador completo por piezas, están optando por soluciones preconstruidas, exacerbando aún más la escasez.

Más allá de la ram y los ssd: una tormenta perfecta

Más allá de la ram y los ssd: una tormenta perfecta

Aunque el stock de RAM y SSD aún se mantiene relativamente estable, la situación con las CPUs se complica. Alertas de pedidos con plazos de entrega de meses y subidas de precio de entre el 10 y el 15% proceden de Asia, lo que sugiere problemas de producción y una creciente presión inflacionaria. La falta de disponibilidad de placas base y CPUs no solo afecta a los entusiastas del hardware, sino que también tiene un impacto directo en la industria en su conjunto, ralentizando la innovación y limitando las opciones de los consumidores. La cadena de suministro se tambalea.

La situación es preocupante. La escasez no es simplemente un inconveniente; es una amenaza real para el futuro del hardware. Y lo que nadie cuenta es que esta crisis podría prolongarse más de lo que se anticipaba, afectando a la disponibilidad de otros componentes esenciales y elevando los precios a niveles insostenibles.