Coche de 'regreso al futuro' emerge de un contenedor tras 20 años: ¡una ganancia de más de 50.000 euros!
Un DeLorean DMC-12, ícono de la película ‘Regreso al Futuro’, ha sido rescatado de un contenedor olvidado durante dos décadas, generando una inesperada fortuna para su comprador.

Una apuesta arriesgada que dio resultado
La historia, contada por la participante Linda Lambert durante un episodio del programa ‘Cazadores de Almacenamiento’ en el Reino Unido en 2015, es una de esas que parecen sacadas de una película. Lambert, por tan solo 2.700 euros, se lanzó a una subasta televisiva donde el misterio reinaba absoluto. El contenedor, cerrado desde 1995, era una caja de Pandora repleta de incertidumbre.
La dinámica de estos programas, como ‘Cazadores de Almacenamiento’ o ‘Storage Hunters’, radica en la apuesta ciega: los participantes, sin conocer el contenido, lanzan sus ofertas. Es una danza arriesgada entre la esperanza y la posibilidad de perder todo lo invertido. La situación, en esencia, evoca las tensiones de ‘Regreso al Futuro’ cuando Marty McFly busca el DeLorean para viajar en el tiempo.
Pero Lambert tuvo suerte. Dentro del contenedor, encontraron un DeLorean DMC-12, un modelo de serie de 1981 que, sorprendentemente, estaba en condiciones de funcionar. Aunque no es el coche exacto utilizado en las películas de Spielberg, su valor se disparó gracias al legado de la saga cinematográfica.
La compradora obtuvo una ganancia asombrosa: más de 50.000 euros en cuestión de segundos. El vehículo, valorado inicialmente alrededor de 27.350 euros, pasó a alcanzar entre 51.300 y 68.400 euros en 2026, un aumento de casi 12 veces la inversión inicial. Un resultado que, sin duda, borra cualquier duda sobre el potencial de las subastas de antigüedades, aunque con un riesgo considerable.
El DeLorean, con sus puertas de alas de gaviota y su carrocería de acero inoxidable, se convirtió en un símbolo de los años 80, impulsado por el éxito de ‘Regreso al Futuro’. Su valor, como demuestran estos hallazgos, se ha mantenido y hasta ha aumentado gracias a su estatus icónico. Un recordatorio de que, a veces, los tesoros más valiosos se encuentran en los lugares más inesperados – y olvidados –.
