Arabia saudí se aprovecha del cierre de ormuz y se prepara para un futuro dorado

En plena crisis energética global, Arabia Saudí logra un sorprendente beneficio gracias al cierre del Estrecho de Ormuz, el principal paso marítimo para el crudo iraní. Mientras rivales como Irak, Kuwait y los Emiratos Arabes Unidos se enfrentan a severas restricciones logísticas, Riad puede esquivar el cuello de botella con su oleoducto Este-Oeste de Aramco, que conecta campos del Golfo Pérsico con la costa oeste del país.

La estrategia de riyad paga dividendos

La estrategia de riyad paga dividendos

El secreto de Arabia Saudí reside en su capacidad para mantener el flujo de petróleo a precios más altos, incluso cuando los mercados globales se enfrentan a déficits de suministro. En el primer trimestre de 2026, Aramco, la petrolera estatal, se espera que registre un beneficio neto de 29.700 millones de dólares, un 19% más que en el trimestre anterior.

La lógica es sencilla: cada barril que Aramco deja de producir se compensa con creces vía precio. La capacidad de la empresa para cambiar la mezcla de productos de crudo ligero a pesado en apenas un día y aumentar su producción en un plazo limitado sin inversiones adicionales, la convierte en un actor clave en el mercado petrolero.

La posición de Aramco se vuelve aún más sólida al considerar su capacidad de reacción ante una eventual reapertura del Estrecho de Ormuz. Según los analistas de Bank of America, la empresa puede sostener un nivel máximo de producción de 12 millones de barriles diarios durante un año sin necesidad de nuevas inversiones.

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