Anthropic dispara a la estratosfera: un millonario busca desesperadamente acciones en la nueva burbuja de la ia
Storm Duncan, un nombre que hasta hace poco era casi desconocido, ahora se encuentra en el epicentro de una frenética carrera por adquirir acciones de anthropic, la startup de inteligencia artificial que está desafiando a OpenAI y, aparentemente, a la lógica misma del mercado.

La oferta de un multimillonario: un 'gusano' para pescar la próxima gran victoria
Duncan, socio gerente de Ignatious, un banco de inversión boutique especializado en tecnología, ha puesto en venta su propiedad en Mill Valley, con vistas panorámicas de San Francisco, por nada menos que 4.8 millones de dólares. Su mensaje es claro: si quiere entrar en esta nueva burbuja, necesita una posición privilegiada. ‘Si vas a pescar, tienes que poner un gusano en el anzuelo’, declaró a Business Insider, dejando claro su desesperación por participar en el auge de anthropic.
La valoración de la empresa, impulsada por el éxito de su asistente de codificación Claude Code, ha alcanzado la astronómica cifra de 1 billón de dólares, atrayendo a inversores que ven en anthropic la próxima gran revolución en la IA. Duncan, que reside principalmente en Jackson Hole, Wyoming, no es un simple observador; posee otras propiedades, pero esta, con sus 13 acres y su piscina de borde infinito, se presenta como una apuesta audaz y, para muchos, un indicio de la magnitud de su interés.
Pero la oferta de Duncan va más allá de una simple adquisición inmobiliaria. Busca activamente empleados de Anthropic que, como él, poseen acciones legítimas pero no pueden venderlas hasta que la empresa salga a bolsa. La escasez de acciones en el mercado secundario, exacerbada por tarifas elevadas y estructuras de propiedad complejas, ha creado un mercado negro donde la especulación y la desesperación se entrelazan.
Duncan ya posee acciones de Anthropic, adquiridas en 2024 cuando la empresa era mucho más accesible. Su reciente decisión de invertir aún más se basa en la creencia de que Claude Code duplicará su producción y reducirá los costos de su propia empresa en un 50%. Es una apuesta arriesgada, pero, según él, una apuesta que no puede permitirse perder.
La historia de Duncan recuerda a un episodio de la era de las puntocom, cuando el artista David Choe eligió acciones de Facebook en lugar de 60.000 dólares en efectivo para pintar murales en la primera oficina de la red social. Esa decisión le reportó una ganancia estimada de 200 millones de dólares tras la salida a bolsa de Facebook. En aquel entonces, algunos propietarios de bienes raíces incluso solicitaban acciones a cambio de alquilar espacio en San Francisco. Sin embargo, la situación actual es diferente, marcada por la volatilidad del mercado y la creciente complejidad de los mercados secundarios.
Algunos analistas ven la oferta de Duncan como un truco publicitario o un presagio de una burbuja especulativa. Otros, más escépticos, señalan que la única cosa más valiosa que las acciones de Anthropic son las propiedades del Área de la Bahía. La empresa, por su parte, no ha ofrecido comentarios. Lo que sí está claro es que la búsqueda de acciones de Anthropic ha desatado una fiebre que podría tener consecuencias imprevistas para el mercado de la inteligencia artificial.
