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Trump y xi, al filo de la navaja: comercio, irán y la ia en la encrucijada

La cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping, programada para mayo en Pekín, se presenta como un punto de inflexión en las relaciones entre Estados Unidos y China, con un potencial impacto global que supera con creces las habituales negociaciones comerciales. La tensión es palpable, impulsada por profundas diferencias en materia de comercio, la guerra contra Irán y la escalada de preocupaciones sobre la inteligencia artificial, según revelan fuentes internas.

Un encuentro apalancado por la crisis iraní

La situación en Irán, con los continuos ataques estadounidenses y la sanción de empresas chinas que operan en el país, ha exacerbado las tensiones. La administración Trump, presionada por la crisis energética, busca desesperadamente que China modere sus vínculos con Teherán, un aliado estratégico crucial para Irán. La posibilidad de que se concreten los detalles de una nueva junta de comercio, así como la discusión sobre las exportaciones de armas hacia Irán, son elementos centrales de la agenda, como confirma un alto funcionario estadounidense bajo anonimato.

Pero la cumbre no se limitará a la crisis iraní. El conflicto con Irán, que ya lleva tres meses, ha puesto en evidencia la fragilidad de la delicada tregua comercial entre las dos mayores economías del mundo. La ‘carrera contra el reloj’ en Ormuz, impulsada por Morgan Stanley, subraya la urgencia de encontrar una solución.

Taiwán, ia y la estrategia de trump

Taiwán, ia y la estrategia de trump

Más allá de Irán, la administración Trump se enfrenta a la delicada cuestión de Taiwán, territorio que China considera parte integral de su territorio. Pekín ha advertido repetidamente contra la venta de armas a la isla, solicitando una declaración oficial de oposición a la independencia taiwanesa. La preocupación en Taipei es palpable, y la posibilidad de que este tema resulte en la agenda de la cumbre ha sido confirmada por fuentes taiwanesas.

El debate sobre la inteligencia artificial, con la reciente revelación de los riesgos asociados a los modelos de lenguaje a gran escala como Mythos de Anthropic PBC, también ocupará un lugar destacado. El escrutinio creciente por parte de reguladores en EE.UU., Reino Unido y Asia refleja una creciente preocupación por la seguridad de los sistemas financieros. Desde Pekín, se mantiene una postura inflexible ante las amenazas a la seguridad nacional, un tema que ya fue abordado en las reuniones entre Xi Jinping y Joe Biden en 2023 y 2024, donde se comprometieron a no ceder el control de armas nucleares a sistemas de IA. La reciente demostración de Mythos ha intensificado la presión para establecer un nuevo canal de comunicación entre las dos potencias sobre este tema.

Trump, conocido por su enfoque negociador, buscará anunciar las compras previstas por China de productos estadounidenses. La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, ha afirmado que el presidente “seguirá haciendo lo que ha hecho durante el último año: reequilibrar la relación con China y priorizar la reciprocidad y la equidad para restaurar la independencia económica estadounidense”. Se espera la formación de una junta de comercio y de inversiones, con acuerdos en agricultura, industria aeroespacial y energía. Jeremy Chan, analista sénior de Eurasia Group, considera que la reunión entre Bessent y He “parece un trámite de última hora”, aunque sugiere que podría haber una sorpresa positiva.

Un cierre contundente

Un cierre contundente

La cumbre en Pekín no solo definirá el futuro de las relaciones entre Estados Unidos y China, sino que también dictará el curso de la geopolítica global. El resultado, en última instancia, dependerá de la capacidad de ambos líderes para superar sus profundas diferencias y encontrar puntos de convergencia en un mundo cada vez más complejo e incierto.