Trump tumba 'proyecto libertad': el estrecho de ormuz sigue atrapado y la guerra en irán, latente

El presidente Donald Trump ha dado marcha atrás en su plan para liberar los barcos neutrales bloqueados en el estrecho de Ormuz, un movimiento sorprendente que podría tensar aún más las relaciones con Irán y afectar al precio del petróleo. La decisión, comunicada a través de su red social favorita, Truth Social, se produce en un contexto de negociaciones de paz en curso y reaviva las incertidumbres sobre el futuro de la crisis.

Un giro inesperado en la estrategia de washington

Tras un día de anuncios que generaron expectativas de una solución inmediata, Trump optó por suspender temporalmente el ‘Proyecto Libertad’, argumentando que la posibilidad de alcanzar un acuerdo definitivo con Irán es ahora “la prioridad”. La petición de Pakistán, mediador en las conversaciones entre Estados Unidos y Teherán, también influyó en la decisión, según fuentes oficiales. Sin embargo, el bloqueo a los buques que acceden a puertos iraníes se mantiene en vigor, un punto de fricción clave en las negociaciones.

La medida ha provocado una caída del petróleo crudo Brent, que retrocedió alrededor de un 1%, hasta los 108 dólares por barril, evidenciando la sensibilidad del mercado ante estas fluctuaciones geopolíticas. El anuncio de Trump se produce en un momento crucial para la administración, que busca aliviar la presión económica ante las elecciones de mitad de mandato en noviembre, donde el partido republicano se enfrenta a serios desafíos.

El ‘proyecto libertad’: una operación militar ambiciosa y efímera

El ‘proyecto libertad’: una operación militar ambiciosa y efímera

Inicialmente, el ‘Proyecto Libertad’ se presentaba como el eje central de la nueva fase del acercamiento entre Estados Unidos e Irán. El ejército estadounidense desplegó una fuerza considerable en la región, incluyendo destructores de misiles, más de 100 aeronaves y 15.000 efectivos, además de drones y plataformas submarinas. Pero la operación, aunque exitosa en la liberación de dos embarcaciones atacadas por la armada iraní, fue archivada apenas unas horas después de que altos funcionarios estadounidenses detallaran su alcance. La administración Trump parece estar buscando vías para reducir la tensión en el Golfo Pérsico, sin renunciar a su postura firme hacia Teherán.

La situación sigue siendo compleja. Irán ha calificado las conversaciones como “imposibles”, reafirmando su negativa a ceder ante las presiones unilaterales de Washington. Mientras tanto, una organización británica de monitoreo informó de un ataque con proyectil a un buque de carga en el estrecho de Ormuz, poniendo de manifiesto la persistente amenaza en la región. Más de 1.550 buques mercantes, con unos 22.000 marineros a bordo, permanecen atrapados, un dato alarmante que subraya la importancia estratégica del estrecho para el comercio mundial.

La administración, a pesar de los avances en las negociaciones, sigue sin revelar detalles concretos sobre las conversaciones en curso. La burocracia iraní, según confirman fuentes cercanas al Departamento de Estado, requiere de un proceso administrativo extenso para validar cualquier propuesta, lo que ralentiza las negociaciones. En medio de esta incertidumbre, el precio del petróleo continúa volátil, reflejando la inestabilidad geopolítica que domina la región y las perspectivas de un conflicto prolongado. Y, como advierten analistas, el futuro del estrecho de Ormuz, y con él, la Economía global, pende de un hilo.