Trump invierte en sushi con cinta transportadora: un giro sorprendente y problemático

Donald Trump ha sorprendido al mercado con una nueva inversión: una participación del 600 millones de dólares en Kura Sushi USA, una cadena de restaurantes de sushi que utiliza tecnología de cinta transportadora.

Un inusual desvío para el magnate

La adquisición, revelada en su última declaración financiera, se concretó el 2 de febrero, situando la inversión entre 1 y 5 millones de dólares. Lo más llamativo no es el tamaño de la operación, sino la naturaleza del activo. Kura Sushi, controlada por la empresa japonesa Kura Sushi, se erige como un ejemplo de innovación en el sector, y esta apuesta de Trump representa un alejamiento notable de sus inversiones habituales.

A diferencia de sus predecesores, Trump no ha optado por la tradicional estrategia de desinvertir y trasladar sus activos a fideicomisos con administradores independientes. Documentos oficiales muestran más de 3.700 transacciones en el primer trimestre, generando inmediatamente sospechas sobre posibles conflictos de intereses y la gestión de sus fondos.

Reacciones y especulaciones en japón

Reacciones y especulaciones en japón

La noticia causó revuelo en Japón, donde se especulaba sobre si el expresidente, conocido por su reticencia al pescado crudo, se había aventurado a probar el plato. Tsutomu Yamada, analista de Mitsubishi UFJ eSmart Securities, comentó: “El negocio de Kura Sushi en Estados Unidos ha tenido un desempeño muy sólido. Esta participación podría estar incentivando la compra de acciones entre los inversores minoristas en la bolsa de Tokio, como lo demuestra el salto del 5,4% en las acciones de Kura Sushi el lunes.”

Las acciones de Kura Sushi, que cotizan en Tokio, experimentaron un auge significativo, alcanzando su mayor ganancia intradía desde junio de 2025. La compañía poseía aproximadamente el 67% de los derechos de voto de Kura Sushi USA a finales de octubre del año pasado. Esta inyección de capital no solo beneficia a la cadena de restaurantes, sino que también añade un elemento de volatilidad y curiosidad a la gestión financiera de Trump.

La Organización Trump, a través de un portavoz, ha negado cualquier conflicto de intereses, asegurando que las decisiones de inversión son gestionadas de forma independiente por instituciones financieras externas. Sin embargo, la aparente falta de transparencia y la magnitud de las transacciones plantean serias interrogantes sobre la supervisión de sus activos.