Suecia alerta: crisis geopolítica y digitalización obligan a tener efectivo
La guerra en Ucrania y los conflictos en Oriente Medio han desatado una reacción inesperada en Suecia, un país pionero en la transición digital. El Banco Central sueco (Riksbank) ha recomendado a sus ciudadanos mantener un colchón de 1.000 coronas suecas en efectivo, una medida poco común en una sociedad donde el dinero físico está prácticamente en declive.

Riesgos en el sistema de pagos
El Riksbank advierte que la combinación de tensiones geopolíticas y una alta dependencia de los pagos digitales podría generar vulnerabilidades en el sistema. La recomendación, que equivale a unos 93 euros por adulto, busca garantizar que la población pueda realizar transacciones básicas incluso ante interrupciones tecnológicas o crisis bélicas.
La cifra habla por sí sola: según el informe del Riksbank, solo una de cada diez compras en comercios se realiza actualmente con efectivo. El uso de tarjetas y aplicaciones móviles ha proliferado en la última década. Pero hay un detalle: la dependencia excesiva de estos sistemas los hace susceptibles a fallos.
El consejo del Riksbank no es solo para emergencias. El efectivo sigue siendo un componente vital para mantener operativos los sistemas de pago tradicionales. Incluso para quienes utilizan Apple Pay o Google Pay, tener una tarjeta física es recomendable, ya que el teléfono puede quedarse sin batería o fallar. Y la tarjeta, gracias a su chip, permite pagar incluso sin conexión a internet.
Esta advertencia subraya la paradoja de una sociedad cada vez más digitalizada que, al mismo tiempo, reconoce la necesidad de alternativas. La seguridad del sistema financiero, y la capacidad de los ciudadanos para acceder a bienes esenciales, están en juego. El Riksbank busca, con esta medida, equilibrar la eficiencia tecnológica con la resiliencia.
La transición hacia una sociedad sin efectivo es un proceso global, pero Suecia, con su apuesta temprana por la digitalización, se enfrenta a desafíos únicos. La experiencia sueca podría servir de precedente para otros países que, como ella, se encuentran en esta encrucijada.
La cifra habla por sí sola: mantener un pequeño fondo en efectivo ya no es un acto de nostalgia, sino una previsión sensata ante la incertidumbre.
