La sorprendente fórmula noruega: trabajando menos, produciendo más
La reducción de la jornada laboral es un tema que vuelve a tomar fuerza en la agenda política y empresarial de España. Mientras gobiernos y empresas buscan fórmulas para ganar productividad sin aumentar costes, un país emerge recurrentemente como referencia: Noruega.

El modelo noruego desafía la lógica extendida
En Noruega, la semana laboral típica se sitúa en torno a 37,5 horas, normalmente distribuidas en jornadas de 7,5 horas diarias sin contar la pausa de comida. Aunque la legislación fija un límite de 40 horas semanales, los convenios colectivos y la práctica empresarial han reducido ese umbral en la mayoría de sectores. El resultado es que el país se sitúa entre las economías desarrolladas con menos horas trabajadas.
Uno de los argumentos más recurrentes contra la reducción de la jornada laboral es que podría perjudicar la productividad o frenar el crecimiento económico. Sin embargo, la experiencia de Noruega apunta en sentido contrario. El país nórdico figura de forma habitual entre las economías con mayor productividad por hora trabajada dentro de la OCDE.
La clave no está en trabajar menos sin más, sino en trabajar mejor. Mientras que la jornada estándar en Noruega se sitúa en torno a las 37,5 horas semanales y las horas trabajadas al año rondan las 1.350, en España el promedio supera las 1.600 horas anuales, según datos de la OCDE.
La combinación de jornadas más compactas, una fuerte negociación colectiva y una cultura laboral menos marcada por el presentismo explica parte de esa brecha.
