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Juicio musk-twitter: el rey del 'x' enfrenta a sus inversores por la compra fallida

San Francisco se ha convertido en el centro de una batalla legal de alto voltaje. Los alegatos finales en el juicio entre antiguos accionistas de Twitter y Elon Musk han comenzado, poniendo en tela de juicio las decisiones que llevaron a la adquisición de la red social por 44.000 millones de dólares en 2022.

¿Qué acusa la fiscalía?

¿Qué acusa la fiscalía?

Los inversores aseguran que Musk orquestó un engaño, manipulando información sobre la cantidad de cuentas falsas en Twitter para justificar su intento de retractarse del acuerdo. La acusación central: Musk infló artificialmente el número de bots, argumentando que superaba el 5% reportado, como excusa para rescindir la compra.

El abogado de los demandantes, Mark Molumphy, instó al jurado a compensar a los miles de inversores que, según él, sufrieron pérdidas financieras debido a los tuits de Musk. Particularmente, se señaló un mensaje del 13 de mayo de 2022 en el que declaraba que el acuerdo estaba “en suspenso”.

Este tuiteo, según la defensa de los inversores, provocó una caída en el precio de las acciones de Tesla, la empresa de Musk, facilitando así su intento de renegociar o cancelar la adquisición.

El problema de los bots no es nuevo en Twitter. La compañía ya había reconocido, en 2021, una práctica similar al pagar 809 millones de dólares para resolver demandas relacionadas con la exageración del crecimiento y el número de usuarios.

El ex director financiero de Twitter, Ned Segal, contradijo la afirmación de Musk sobre la alta proporción de bots, sugiriendo una cifra mucho más cercana al 1%. Musk, sin embargo, insistió en que la cifra real era del 20%.

El juez Charles R. Breyer advirtió sobre la posible predisposición de algunos jurados hacia Musk, pero enfatizó que incluso la figura más impopular merece un juicio justo.

El juicio se desarrolla en un contexto de controversia y cuestionamientos sobre la gestión de Twitter bajo el liderazgo de Musk, quien ha implementado cambios radicales que han generado incertidumbre y críticas.

La cifra habla por sí sola: el precio de compra, 54,20 dólares por acción, parece una ganga considerando la actual valoración de Twitter, lo que subraya la magnitud del riesgo asumido por Musk.

Finalmente, la historia revela una verdad incómoda: la ambición desmedida, combinada con una comunicación poco transparente, puede tener consecuencias financieras devastadoras para quienes la sustentan.

La decisión del jurado no solo determinará el destino económico de los inversores, sino que también sentará un precedente en la responsabilidad de los líderes tecnológicos en la era de las redes sociales.

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