Guerra irán-israel: la onu advierte de un golpe devastador a la economía árabe
La sombra de la escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán se cierne ahora sobre la ya frágil Economía de Oriente Medio. Un nuevo informe de la ONU pinta un panorama desolador: la región podría perder hasta 194.000 millones de dólares en crecimiento económico, una cifra que equivale a una auténtica catástrofe para los países árabes.

El cálculo frío de la onu: ¿cuánto costará la guerra?
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha modelado diversos escenarios, y la conclusión es alarmante. Incluso un conflicto de corta duración tendría consecuencias “profundas y generalizadas”, según el informe publicado este martes. La cifra total podría disparar el desempleo hasta en un 4%, destruyendo 3,6 millones de empleos y empujando a cuatro millones de personas a la pobreza. La cifra habla por sí sola.
Pero hay un detalle que agrava aún más la situación: las regiones más vulnerables serían el Consejo de Cooperación del Golfo y el Levante, que podrían ver reducido su PIB en más de un 5,2%. Esto no es una simple predicción teórica; se traduce en vidas rotas, en oportunidades perdidas y en una mayor inestabilidad en una zona ya de por sí convulsa.
La energía, el epicentro de la crisis. El conflicto, que ya cumple su segundo mes, ha provocado un aumento vertiginoso de los precios mundiales de la energía. Un informe anterior de la ONU ya alertaba sobre el riesgo de que el cierre del estrecho de Ormuz eleve los precios de los alimentos y los fertilizantes a niveles insostenibles, golpeando especialmente a los países más pobres. La interconexión global de la Economía se hace aquí dolorosamente evidente.
Abdallah Al Dardari, secretario general adjunto de la ONU, ha calificado la situación de “alerta roja” para los países de la región. La dependencia energética de muchos de estos estados los hace particularmente susceptibles a las fluctuaciones del mercado, convirtiendo la guerra en una bomba de relojería económica. No es solo una cuestión de geopolítica; es una cuestión de supervivencia para millones de personas.
Las proyecciones económicas son frías, sí, pero la realidad que subyacen a ellas es mucho más humana. La inestabilidad en Oriente Medio no es un problema lejano; se siente en los mercados globales y amenaza la seguridad alimentaria de países enteros. La escalada bélica no solo destruye vidas; también socava el progreso y perpetúa la pobreza. El futuro de Oriente Medio, y quizás del mundo, pende de un hilo.
