Ee. uu. y la ue, en guerra fría tecnológica: coordinan el acceso a minerales críticos para frenar a china
Washington y Bruselas han sellado un acuerdo estratégico para asegurar el suministro de minerales críticos – tierras raras, imanes permanentes – y así reducir su dependencia de la hegemonía china en este sector. Un movimiento que, lejos de ser una colaboración, se revela como una respuesta directa a la creciente influencia económica y geopolítica de Pekín.
La estrategia de contención: un mercado a la sombra
El plan, orquestado por la Oficina del Representante Comercial y la Dirección General de Comercio de la Comisión Europea, establece mecanismos de control de precios mínimos y, potencialmente, subsidios para impulsar la producción nacional. No se menciona explícitamente a china, pero el contexto es ineludible: el veto de Beijing a la exportación de ciertos minerales e imanes permanentes, a finales del año pasado, fue el detonante de una escalada comercial que ahora se traduce en una alianza transatlántica.
Jamieson Greer, representante comercial estadounidense, lo dejó claro: “La implementación de estas medidas comerciales, incluyendo precios mínimos ajustados en frontera, fortalecerá nuestras industrias de minerales críticos y los sectores estratégicos, impulsando nuestra competitividad industrial.” Pero la verdad es que el objetivo principal reside en limitar el acceso de china a recursos esenciales para su manufactura avanzada – desde smartphones hasta sistemas de defensa. Se trata de aislar, en cierta medida, a la potencia asiática en el juego de los materiales.

Símbolo de tensión: más allá de la guerra comercial
El acuerdo, lejos de ser una muestra de cooperación, se enmarca dentro de un contexto de creciente fricción entre EE. UU. y Europa frente a la política exterior de China. Las críticas del expresidente Trump a los europeos por su falta de apoyo a la guerra en Ucrania, apenas superadas, revelan las profundidades de las diferencias estratégicas. Pero la convergencia en torno a la dependencia de China en materiales críticos es, sin duda, un signo de alineación.
La situación es paradójica: mientras las relaciones bilaterales se ven tensadas por otros conflictos, Washington y Bruselas se unen para una batalla silenciosa por el control de los recursos del futuro. Un juego de suma cero, donde la victoria de uno implica la pérdida del otro. La cifra que resume esta realidad es asombrosa: China procesa más del 80% de las tierras raras a nivel mundial. Y esa dominación, se ha convertido en un punto de inflexión en la geopolítica global. Podemos esperar una carrera armamentista tecnológica con consecuencias aún impredecibles.
