Antártida revela 23 millones de años de historia climática bajo el hielo
Un equipo internacional de científicos ha logrado extraer un núcleo de sedimento de 228 metros bajo la capa de hielo antártico, un hito que ofrece una ventana sin precedentes al pasado climático del planeta. La muestra, la más larga jamás obtenida bajo hielo, podría transformar las predicciones sobre el futuro del nivel del mar.

El registro geológico más extenso bajo el hielo
La perforación, llevada a cabo en la zona conocida como Catarata de Sangre, requirió tres intentos fallidos debido a las temperaturas extremas que congelaron las máquinas. Pero el tercer intento, con un taladro que penetró 523 metros de hielo, dio sus frutos. El núcleo, compuesto por capas de arcilla, arena, roca y fósiles de criaturas marinas y algas, registra 23 millones de años de historia climática.
Lo que nadie cuenta es la magnitud del avance. El núcleo supera con creces los 10 metros de longitud que hasta ahora se habían logrado bajo una capa de hielo. Esta ampliación permite a los investigadores acceder a un registro geológico mucho más detallado y preciso, algo que antes solo era posible a través de mediciones satelitales y análisis superficiales.
Los fósiles encontrados en el núcleo revelan que la zona perforada estuvo cubierta por un mar abierto en el pasado, y que la capa de hielo actual desapareció al menos una vez. El análisis de estos sedimentos permitirá determinar con mayor exactitud cuándo y a qué temperatura ocurrió este evento, lo cual es vital para proyectar escenarios futuros de deshielo.
Huw Horgan, investigador de ETH Zurich y la Universidad Victoria de Wellington, advierte que la información contenida en el núcleo es clave para comprender cómo responderán las capas de hielo a temperaturas superiores a dos grados Celsius por encima de los niveles preindustriales. Las proyecciones anteriores sobre el deshielo antártico se basaban en datos limitados. Ahora, se dispone de un registro directo de lo que ocurrió bajo el hielo en el pasado profundo.
El impacto de este descubrimiento es considerable. Si la capa de hielo de la Antártida occidental se derritiera por completo, el nivel del mar global podría ascender entre cuatro y cinco metros. El año pasado, más de 1.000 glaciares desaparecieron. Se proyecta que en 2050, 4.000 glaciares se perderán anualmente. Comprender la respuesta del hielo antártico a temperaturas elevadas es el primer paso para anticipar estos escenarios.
El equipo continúa analizando el núcleo, con la ambición de extraer más muestras para construir un modelo predictivo más fiable. Cada capa de este cilindro de 228 metros representa un fragmento de la historia de la Tierra, un testimonio silencioso de los ciclos climáticos que han moldeado nuestro planeta. Y ahora, esa historia está revelándose con una claridad asombrosa.
